Universidad, historia y sentido

¿Cuándo el sujeto que va a la universidad empieza a tener incidencia en la sociedad? A veces tengo la sensación que el estudiante de la universidad recién se activa, como un sujeto perteneciente a una sociedad (con un rol social, si se quieren usar otras palabras), luego de finalizar sus estudios, ya sea en el ámbito académico, docente u otros. Ello no llama mi atención en un contexto donde muchos estudiantes se encuentran trabajando mientras cursan, y por ello con poco tiempo para dedicarse a “lo suyo”. Sin embargo, creo que se puede llevar la mirada más allá de esta realidad, para centrar la vista, no tanto en el contexto social, sino más bien en el sentido que propone hoy en día la universidad. Este se puede problematizar a partir de dos perspectivas, ambas interrelacionadas: teniendo en cuenta las voces de las agrupaciones estudiantiles (y partidos políticos) que pretenden interpelar a los alumnos, que en su mayoría fracasan, debido a un discurso que parece no correlacionarse con la realidad de los concurrentes al establecimiento, diluyéndose en desacuerdos respecto de los caminos que se deben seguir para “hacer la revolución”; y en segundo lugar, la ausencia de otras voces, no porque no las haya, sino porque gran parte del estudiantado ha sido llevado a la sorda negación de cualquier posibilidad de construir un camino distinto al propuesto por los movimientos más visibles (arriba planteados). Así, nos terminamos encontrando con un estudiante, en singular, debido a la perdida de sentido (social) que se encuentra hoy día instaurado al interior de la universidad, y también al exterior, reflejándose en la pregunta, ya lamentablemente “clásica”, que tanto nos angustia y persigue: ¿Estudiar historia, y para qué?

Juan Alejandro Pautasso

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~ por historiaenmarcha en 3 junio, 2010.

2 comentarios to “Universidad, historia y sentido”

  1. Desde lo personal, eleji estudiar historia en puan porque me parecio un lugar donde no hay prejuicio con las ideas, tan en lo cierto no estaba, pero ahora encuentre un nuevo motivo, el de que esas ideas sigan, y que sean consecuentes con la realidad historica que estoy marchando es lo mejor que me paso.

    me gusta el blog-wordpress.
    Saludos!

  2. Coincido plenamente en el diagnóstico y en que hay que relacionar ambos fenómenos; en mi opinión esa conexión es en parte consecuencia de la aplanadora que significaron en Argentina la dictadura militar y su “frutilla del postre”, el menemato. Porque lo que dejaron fue el miedo, la indiferencia y el rechazo a la política como herramienta de transformacion social. Esto último afectó a los partidos políticos, por la pérdida humana o el alejamiento de muchos militantes (futuros dirigentes) creando un vacío de ideas y acciones; vacío que se manifiesta en la poca profundidad que expresan: sólo consignas vacías, sin una acción que las sostenga y, muchas veces, alejadas de la realidad social sobre la que pretenden influir.
    Habrá que modifcar eso si pretendemos ser diferentes, mejores; esta primera década del siglo XXI da lugar a la esperanza de ese cambio, pero no debemos olvidar que no sucederá sui géneris, que es también una tarea, una responsabilidad que nos compete en tanto productos privilegiados de la Universidad Pública.

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