Notas sobre la alegría y la militancia

En mis pensamientos de ducha no deja estar presente un pasaje de Slavoj Žižek sobre la célebre discusión escolástica que se da en El nombre de la rosa de Umberto Eco. Consiste en una disputatio en torno a la posibilidad de que Jesús fuera una persona sensible al humor y que de vez en cuando lance una risotada… o a la inversa, el hijo de dios sería una persona tan seria como De la Rúa o algún filósofo de la fenomenología. En la gran novela de Eco, los personajes centrales de la discusión tienen características llamativamente opuestas. Por un lado Guillermo, clérigo protagonista de la novela, sujeto agudo y sensible a lo que se podría llamar “espíritu científico”, dueño de un objeto que asombra a todos sus colegas: un par de lentes. Del otro lado está Jorge, vetusto sacerdote, dogmático y conservador que además de no tener lentes… es ciego (creo que la literatura, Sábato mediante, tiene una deuda con los ciegos. Al igual que el canal Volver, que lucra con pretéritas estrellas las cuáles hoy no ven un centavo). Guillermo, el que ve más allá, propone la versión de un Jesús jocoso. Jorge, el que ve hacia atrás, adhiere a la figura de un profeta solemne.
Žižek, inquieto, no acuerda con la supuesta tesis de Eco: “la fuente del totalitarismo es un vínculo dogmático con la palabra oficial: la falta de risa, de separación irónica. Y más adelante el filósofo esloveno afirma: en las sociedades contemporáneas, democráticas o totalitarias, la risa, la ironía son parte del juego (es decir son funcionales al poder)”. Para Žižek la risa no contiene ningún rasgo subversivo, no interrumpe ni desvía un vocablo los discursos que emanan de los sectores de poder. Reírse o ironizar es un acto vacío de ideología. Hay que ser sujetos serios y trágicos para emprender alguna lucha.
Este razonamiento parece tener hoy una importante actualidad. Primero, porque en nuestro país se esta discutiendo la Ley de Medios Audiovisuales que refiere justamente al descentramiento de ese vínculo dogmático (y perverso) que algunos discursos tienen con sectores de poder concentrado. Segundo, la reflexión sobre si la militancia contra un poder injusto tiene que ser “seria” o puede ser llevada a cabo con alegría o en palabras de Žižek con “distancia irónica”.
Casualmente la alegría ha sido una de las banderas de aquéllos que estamos a favor de la Ley de Medios en contra de algunos periodistas que por pertenecer a un multimedio que se vería perjudicado por la ley o por convencimiento propio han tomado una postura seria (en el mejor de los casos), trágica, dramática, injuriante, apocalíptica acerca de lo que sucede en el país al momento de referirse al público. Pero cabría preguntarse: ¿no es alegría acaso lo que uno tiene que sentir cuando es consciente de que se ha posicionado en el lugar correcto de la lucha histórica? Mi pelea no es con Žižek, ni con los que son cercanos a su pensamiento, pero sí hay que decir que las luchas toman distintas formas y para ser parte de ellas debemos orientar nuestras estrategias para que sean efectivas en el momento y lugar justo donde las batallas se libran. No podemos por vínculo dogmático con discursos supuestamente revolucionarios traicionar una y otra vez a la historia, réplica de una obediencia ciega a una doctrina atrofiante.
Žižek desconoce los signos de las luchas precapitalistas que se dieron en el ambiente de la novela de Eco. No se acuerda de Rabelais y el excelente estudio que Bajtin le dedicó. Pero tampoco es justo con su propia tradición, ya que quien haya leído a Marx no puede dejar de reconocer las carcajadas que brotaban de su pluma, la risa de aquél que aunque este relatando los sucesos más miserables de la condición humana sabe que al final tendrá razón.
Comportamiento similar ha tenido la izquierda argentina, Pino Solanas inclusive. Víctimas de un purismo asfixiante que coyunturalmente por un acto de ceguera política quedan apegados a los sectores más retrógrados y dañinos. No es tan difícil ver al enemigo y por saberlo nos alegramos y reímos. La alegría va a acompañar nuestra militancia porque como alguna vez escribió Nietzsche: “el que hoy más se ríe, será también el que ría al final”.

Sebastián Sosa

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~ por historiaenmarcha en 3 mayo, 2010.

2 comentarios to “Notas sobre la alegría y la militancia”

  1. “el arte de nuestros enemigos, es entristecernos, desmoralizar a los pueblos. Por eso venimos a combatir por la patria alegremente. Nada grande se hace con la tristeza” Arturo Jauretche

  2. La alegría (el humor, la ironía) no solo son una posible herramienta retórica y argumentativa necesaria para encarar la batalla… También es un factor de movilización y de unidad en la lucha y la participación masiva. Y eso la hace fundamental.

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